Los criptovenezolanos batieron varios récords en 2018

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Las operaciones de bitcoin en Venezuela alcanzaron máximos en 2018. Ese mismo año el país se consolidó como el principal mercado de dash. Una moneda digital que, aprovechando este tirón, se alió en 2018 con la firma de criptomóviles Krip para vender sus teléfonos en Venezuela. El resultado de la alianza les sorprenderá. Así lo reseña alnavio.com

Venezuela es el Olimpo de las criptomonedas. Obviando el caso del petro, la divisa digital de Nicolás Maduro que nadie usa, el país es una de las comunidades más activas del mundo.

Los criptovenezolanos no pararon de anotar récords en 2018, a pesar del desplome del bitcoin. La divisa digital de referencia, cuya cotización alcanzó los 20.000 dólares en diciembre de 2017, se desplomó hasta los 3.200 dólares que cotiza actualmente.

El desplome del precio no asustó a los venezolanos, acostumbrados a un bolívar que, según el Fondo Monetario Internacional, se devaluó 1.000.000% en 2018, y se devaluará 10.000.000% en 2019.

De acuerdo con los datos que ofrece el portal Coin Dance, especializado en seguir el rastro de las criptomonedas en el mundo, la comercialización de bitcoin en Venezuela batió récord en 2018. En apenas una semana, se movieron hasta 1.974 unidades.

Cabe recordar que la fiebre del bitcoin en Venezuela disparó un criptonegocio en India. InstaShift, una casa de intercambio de monedas digitales, comentó estar sorprendida con la actividad de los venezolanos.

Su base de datos muestra cómo 500 venezolanos han realizado 120 operaciones de compraventa de bitcoin. Operaciones que crecen entre 5% y 7% diariamente y que, muchas de ellas, se ejecutan en dólares.

Venezuela es el reino de dash
Dash es otra criptomoneda que triunfa en Venezuela. De hecho, es la segunda más popular por detrás de bitcoin, superando a otras más conocidas como éter, ripple y litecoin.

Dash se define como “dinero en efectivo que se puede gastar en línea”. Su plataforma de código abierto, sostenida por miles de usuarios, garantiza pagos instantáneos y privados online. También en tiendas físicas.

Dash apunta que es una criptomoneda estable. La cotización en los últimos tres meses rondó los 70 dólares, sin grandes picos de volatilidad. A esta característica se suma la usabilidad. O sea, que se puede usar en comercios, cosa que no ocurre con las otras, más tenidas en cuenta como mecanismos de inversión y de ahorro.

El ejemplo de esa usabilidad está en Venezuela. Ahí está la comunidad dash más activa del mundo. De hecho, existen más comercios que admiten pagos con esta criptomoneda que en el conjunto de Estados Unidos, Australia, Austria, Canadá, Colombia, Alemania y Reino Unido.

En estos siete países, dash se puede usar en un total de 1.506 comercios. Sólo en Venezuela hay 2.573. El listado muestra todo tipo de tiendas. Desde consultas veterinarias y de oftalmología; negocios relacionados con el turismo, como el hospedaje y el alquiler de vehículos; hasta restaurantes y gimnasios.

El criptomóvil que triunfa en Venezuela

En agosto de 2018, dash, en vista del tirón que estaba teniendo en Venezuela, se alió con Kripto Mobile Corporation (Krip), una firma de teléfonos móviles fundada en Estados Unidos por el venezolano Luis Sosa, presidente de DDM Brands y creador de los teléfonos Yezz y BLU.

Los Krip son teléfonos de gama baja. Los más populares en Venezuela, los K5, cuestan aproximadamente 60 dólares. Funcionan con sistema operativo Android. Poseen ocho gigas de memoria extensible y apenas un giga de memoria de acceso (RAM). La cámara no tiene flash y la resolución de la pantalla no es de alta calidad.

Son especificaciones técnicas bajas, pero acordes al precio del teléfono. Y es que su peculiaridad es que incorpora una billetera para operar con dash, aparte de que, por la compra, se regala al usuario un pequeño porcentaje de la criptomoneda.

Dash y Krip sacaron el criptomóvil con la intención de vender unas 10.000 unidades en los cuatro meses que restaban de 2018, y cerraron el año con una sorpresa: En Venezuela se vendieron más de 66.000 teléfonos en ese periodo.

Por Daniel Goméz / Al Navio