José Ignacio Guarino: La Bolsa de Valores no es un negocio de niños ricos

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José Ignacio Guarino es un joven administrador que trabaja en el mercado de valores y está convencido de que este mundo puede ser espacio para el encuentro de inversionistas y emprendedores, para así conseguir una mecanismo que ayude a proteger el capital y con él proveer a quienes requieren recursos para echar adelante negocios rentables.

Profesor universitario y analista financiero, dice estar convencido en que no hay contradicción entre hacer negocio y tener una vocación de justicia social.

Indica que el mercado de valores es terreno de encuentro para socializar el capital y acabar con el mito de que la Bolsa de Valores es un club de niños ricos, con carros del año y zapatos de última moda.

Asegura que el mercado bursátil da rendimientos de “170.000% en dólares” por lo que es un refugio para los bolívares que se pueden manejar en el país.

Llegó hasta nuestra redacción y planteó una conversación llana, no sin polémicas en conceptos, como que el mercado de valores parte de un principio socialista para democratizar el capital.

Dónde pongo la plata

—En tiempos de hiperinflación, ¿en qué se puede invertir en Venezuela, que no sea moneda dura?

—La única aparente inversión rentable (que no es inversión) que han señalado muchos expertos es irse a moneda dura, pero hay un fenómeno que se está produciendo desde hace por lo menos un año, que es la inversión bursátil. Es decir, la inversión a través de la Bolsa de Valores de Caracas y aclaro que no quiero ni soy, ni me interesa ser vocero de esta institución. Simplemente, a título académico, y como participante en el mercado de valores, que es mucho más amplio que el mercado bursátil, me interesa que se conozca que existen mecanismos de protección y preservación de capital y de protección y de cobertura contra el tipo de cambio.

—La inversión en bolsa no está en el menú de los analistas que hacen opinión pública.

—Hace unos días un reputado experto muy consultado en los medios recomendó que todo lo que se hubiese comprado en Bolsa de Caracas tenía que venderse y pasarse a dólares.

—¿Y eso es malo?

—Le resultaron mal los cálculos porque en los últimos tres días de la semana pasada la Bolsa de Valores creció más de 60 %. Y la Bolsa de Valores de Caracas ha rendido este año 170.000 % en dólares y ese es un dato que muy poca gente revela.

—¿Por qué sucede eso?

—Una de las cosas que estamos trabajando con mi socia y nuestro equipo, es el tema de la democratización de la información y por ende de la democratización del capital. Que la gente entienda que con tan solo 0,26 bolívares soberanos puede convertirse en inversor en el mercado de valores y seguir creciendo según su flujo de caja. Eso es clave que lo digamos, que eso no se convierta en el santo grial en Venezuela.

—¿Cuantas empresas hay en en ese mercado? Es muy poco profundo.

—Hay 28 empresas que cotizan. Ciertamente en el año 2007, cuando el para entonces presidente Chávez nacionalizó las empresas que cotizaban en la Bolsa y le daban mayor profundidad al mercado Electricidad de Caracas y Cantv, se pensó que el mercado se iba a acabar. Pero nada más incorrecto que eso, porque en ese año salen las acciones de Mercantil Servicios Financieros, al que nombro solo con la intención de ilustrar académicamente este asunto, que se ha convertido en uno de los títulos más líquidos, es decir más demandado, más comprado, más vendido, según como lo queramos llamar y con una protección importante patrimonial… ¿Y por qué? En marzo de este año hizo una jugada espectacular. Por la tenencia en bolívares de una acción, pagó un dividendo en especies, que implicaba una acción de su banco internacional que en hoy día es Amro. Esa acción salió con una cotización en tres dólares. Hoy vale un poco más de 20 dólares.

—¿Y se accedió a esa acción con una inversión en bolívares?

—Efectivamente. Cuando compraste esa acción, si la tenías hasta marzo de este año ya calificabas para recibir ese dividendo. ¿Pero qué es lo que pasa? En Venezuela hay un tema de cultura financiera y de cultura bursátil que parte de los dos lados polarizados que existen en Venezuela: por un lado, aquellos que se hacen llamar técnicos y tienen una corriente de pensamiento, que se dice opositor, y los que se hacen llamar técnicos y se sienten oficialistas.

Nosotros estamos en una cruzada para decir que eso que se pensaba que era un club de solo 23 niños bonitos, monárquicos, heredables, un club sin piscina ahora es otra cosa desde marzo del año pasado. Ahora la Bolsa se cotiza a sí misma. La Bolsa es un mecanismo democrático. El problema está en que la institución tampoco ha difundido la información, no ha compartido la información. En cualquier parte del mundo la información de la Bolsa de Valores es pública, aquí no, Aquí tienes que pagarla y eso debemos decirlo. La bolsa no les facilita la información a las personas ni a los inversores.

—¿Y eso por qué sucede?

—Porque eso es otra área de negocios para algunos, lo cual no debería ser, porque el negocio de la bolsa de valores debe ser la intermediación financiera no otras cosas.

—¿Es decir, lo que se ve en la pantalla de cotización?

—Lo que se ve en la pantalla es una información que llega con 25 minutos de retraso, es decir que un inversor pequeño, si no tiene una buena atención en una casa de bolsa, puede perder importantes oportunidades de negocios. Tiene un costo de oportunidad bastante alto.

—Insisto, si esto es un mecanismo global, que está probado y aplicado en distintas economías de signos tan distintos como la estadounidense y la china, ¿qué pasa aquí?

—Porque la bolsa no se ha adaptado a tener una página web decente, una cuenta de Twitter que informe de manera real. Se ha avocado a hacerle publicidad a ciertas y determinadas casas de bolsa.

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